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Espíritu navideño

Marina Villanueva

Próximamente llegará la Navidad. Sólo con observar la ciudad decorada se empieza a percibir un clima diferente. Se termina el 2019  y un nuevo año está por llegar. Es un buen momento para detenernos, mirar el año transcurrido y agradecer todos los aprendizajes que hemos tenido.

El árbol navideño es punto de enfoque en estas fiestas. Debería transmitir nuestra emoción, sentido e intenciones. Mi idea es que decoremos el árbol con agradecimiento y buenos  deseos. Les propongo que este año el árbol brille con mensajes emotivos.

Para lograrlo, primero debemos escoger los colores que van a darle significado. Dejemos a un lado los colores típicos para hacer algo fuera de lo tradicional.

El simbolismo de los colores tiene un significado ambiguo, depende de la cultura y su interpretación, de todas maneras aquí les dejo el significado de alguno de ellos en Occidente.

Blanco: Este color simboliza lo puro e inocente, la luz, la armonía y la virtud.

Morado: En el pasado era un pigmento difícil de conseguir por lo cual está relacionado con la nobleza y altas jerarquías religiosas. Representa el lujo, la magia, la espiritualidad, la creatividad y la elegancia

Rojo: En Navidad tiene un significado religioso ya que representa la sangre de Jesucristo. A su vez indica amor, felicidad y alegría.

Verde: Significa la esperanza, la nueva vida, a su vez representa el color del árbol y decoraciones navideñas.

Dorado: Para los lugares fríos representa la luz del sol. Es fundamental en la decoración para iluminar, especialmente en el hemisferio norte ya que es invierno durante las celebraciones navideñas.

Rosa: Es el color de la dulzura, el amor puro, la delicadeza y la amistad.

Azul: Es el color que representa la tranquilidad, la frescura, el cielo y el agua.

Naranja: Es un color optimista. Está relacionado con lo divino y la exaltación.

Amarillo: Suele representar la felicidad, el poder, la fuerza y la abundancia.

Una vez seleccionado el color recortaremos trozos de papel o tela en esos tonos. Escribiremos los agradecimientos, buenas intenciones  y deseos. Luego debemos hacerle un orificio y pasarle una cinta para después colgarlos en nuestro árbol. Posteriormente colocaremos las luces para vestirlo con magia. Inmediatamente abriremos esa caja que guardamos cada año con pequeños adornos que fuimos sumando en cada Navidad y que encierran afectos, recuerdos de familia o simplemente nos agradaron.

Por último prepararemos una rica bebida refrescante a la que agregaremos frutas de estación. Acompañaremos con algún bocadillo y nos sentaremos frente al árbol navideño a contemplar nuestra obra.

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